Atracción y Rechazo

Según recientes estudios se cree que el amor es un estado físico y químico generado por una reacción del cerebro, en el que se lleva a cabo un proceso que afecta el equilibrio de endorfinas. El impulso romántico científicamente se reduce a una amalgama de reacciones químicas, liadas con otros estímulos como el sexo, por ejemplo. Y crea adicción. Algún día se acaba y ya está.

¿Pero qué pasa cuando es el caso contrario en que aålguien nos repele?… ¿Será cuestión de un descenso de endorfinas en ese caso? … ¿O porque alguien se enamora y el otro no corresponde? …

Parece que la conjunción química de uno no reacciona a la del otro. ¿Tendría solución con una dosis extra de hormonas neurotransmisoras?

Los que amamos creer en algo menos tangible, y por ahora no científicamente comprobable, como son las energías que envuelven nuestros campos áuricos, sabemos que la capacidad de conectar con otro consiste en fluir y experimentar el campo de energía que le rodea.

Todos deberíamos sentirlo de forma natural. Ya que ese sentimiento de simpatía o antipatía que hace que no sintamos muy bien o muy mal con una persona, está causado por la interacción mutua entre esos campos energéticos.

Seamos conscientes de este principio: Los iguales se atraen mutuamente.

La calidad de la energía que vibra y se irradia desde el cuerpo de una persona atraerá a otra que esté en su misma frecuencia. Irremediablemente nos sentiremos atraídos por aquellos cuyas ondas vibran igual que nuestros propios campos de energía. Y de una manera sutil nos delata y hacen que nos reconozca alguien que tenga la misma vibración.

El Amor: Atracción y Rechazo