El Aura

aura¿Sabemos exactamente qué es el aura?
Hasta en los sectores de los entendidos en esta materia o los que pretenden ser iniciados en las artes psíquicas, el uso de esta palabra sigue siendo confusa y creadora ambigüedades. Todos los cuerpos emiten distintos tipos de radiaciones luminosas que se complementan y estos nimbos energéticos son de forma muy sutil. Para quien tiene visión, se muestra como un halo coloreado de mayor o menor luminosidad y de límites difusos, que rodea el cuerpo humano. Bastante más difícil es ver esos campos de fuerza alrededor de algunos lugares.

Decimos de tal o cual persona carismática que “emana un aura seductora” que puede ser atrayente y darle una apariencia impecable.

Otras veces es todo lo contrario, nos espanta el aura, la “mala vibra” que nos transmite. Muchas veces decimos eso, pero no sabemos muy bien que estamos explicando.

Incluso con los sitios, porque el aura se propaga también a los objetos inanimados o a los lugares como las casas, observamos que “tal o cual lugar tiene un aura especial”. Y es posiblemente cierto a un nivel. Pero le estamos cambiando el sentido real de lo que es espiritualmente esa vibración especifica. Pues no se trata de una impresión estética: hay que ser conscientes de que allí hay una presencia espiritual formada. Por eso nos llama la atención. Y esa presencia, esa aura, puede ser buena o puede ser lo contrario. En el segundo caso, siempre es bueno hacer caso de esa primera impresión que nos dice que ahí hay una vibración desagradable. El cambio de decoración no lo va a modificar.

Igual que un aura nefasta personal tampoco se cambiará con un cambio de imagen externo. Aunque si ya estamos conscientes de que deseamos cambiar esa aura… ¡bienvenida sea esa consciencia, porque más vale eso que ignorarlo! Al menos estaremos en el buen camino para cambiar.