El Hombre y el Tarot

A lo largo de la historia, el hombre en su lucha por la supervivencia ha utilizado las mancias asociadas a un sinfín de técnicas, desde las más primitivas a las más sofisticadas, pongamos por ejemplo, la piromancia o la acuamáncia, adivinación a través del fuego o del agua. El hombre primitivo al observar el firmamento, advirtió que el movimiento de ciertos cuerpos celestes propiciaba buenos o malos augurios.

Estos cuerpos celestes alcanzaron tal relevancia que los humanizaron dando atributos de dioses: el dios Marte, la diosa Venus, etc. De esta forma nació lo que algunos no dejan de referirse a ella como la madre de las ciencias ocultas, que es sin lugar a dudas la Astrología, la cual no dejaban de consultar ni de estudiar eruditos de todas las épocas y culturas. Junto con ella nacieron los magos y alquimistas, estos personajes intentaban dominar esas fuerzas astrales una vez que toman contacto con la materia, y conscientes de que la energía no muere, se trasforma, buscaban la trasmutación tanto en el exterior como en el interior del ser humano; a estos señores se les atribuye la leyenda de la famosa piedra filosofal.

Ya en nuestro tiempo, se ha popularizado la práctica y el estudio del Tarot con la teoría, de que dentro de su simbología ancestral se encierra toda la sabiduría atrapada en sus arquetipos universales llamados Arcanos; un legado que nos han ido dejando cientos de generaciones anteriores, y fascinadas por su capacidad predictiva dedicaron sus vidas a su estudio.

Las Ciencias Esotéricas y el Tarot