El Incienso

Su origen es incierto. Parece ser que el incienso procede del Oriente Medio, y se cree que fue traído en tiempos muy antiguos. En forma de barritas, de conos, de polvo, o de otros preparados es y fue conocido en todo el mundo en diferentes formas y aromas. Se piensa que la esencia perfumada atrae a los espíritus elevados de las jerarquías espirituales más elevadas, por ese motivo se usó y se sigue empleando en todo tipo de rituales litúrgicos y sagrados, o mágicos.

El incienso más usado es una delgada barra preparada con resinas aromáticas, a las que se le han añadido los aceites esenciales de diferentes flores, plantas o árboles. Cuando arde despide una fragancia penetrante y aromática. Además purifica y limpia el ambiente de vibraciones negativas, y a su vez atraerá energías armoniosas. Desde la antiguedad, y puesto que era un material caro y difícil de conseguir, el incienso se reservó para un uso más religioso o que predispusiera al recogimiento y a la meditación. Cuando se quiere meditar quemar incienso es adecuado.

Cuando deseamos hacer una invocación mágica o elevar una súplica en oración, el incienso es el mejor preludio y ayudará a que las peticiones sean escuchadas.

Hacer una prueba con una barrita de incienso de Mirra, Azahar, o Sándalo cuando deseéis serenidad. Quemad incienso de Lavanda o Romero si deseáis purificar vuestra casa. Y usad el de Jazmín o Rosa si deseáis que os respondan a una petición amorosa. Hay diferentes inciensos para diferentes necesidades en otro siguiente escrito os hablaremos de las calidades de los inciensos y de para qué sirve cada uno.

Un olor Aromático para Cambios Energéticos