El karma Amoroso

Con frecuencia hablamos de una relación especial que nos pone en un estado de nivel vibratorio muy alto, es decir como si nos envolviera una especie de halo de energía eléctrica, calificándola de “amor kármico”. Naturalmente, nos lo altera todo debido a la intensidad de las emociones que despierta. Pero cuidado con lanzarse rápidamente a una relación de este tipo, porque suele suceder que el capítulo final de esa relación apasionada de alto voltaje que tanto prometía, resulta ser poco o nada agradable. Cuanto más dolorosamente acabe, más le echaremos la culpa al karma. La verdad es que estamos todos aquí para aprender, porque sólo las almas verdaderamente elevadas espiritualmente, las almas antiguas, se pueden permitir no evolucionar ya más, por lo menos en cuestiones de amores volcánicos; ya que generalmente están ocupadas en otras cosas menos terrenales.

En realidad la experiencia de esa relación que creemos se trata de un karma amoroso por la intensidad de las emociones vividas, nos aportará una lección clave e importante sobre algo que debemos aprender. Una lección que suele ser ingrata, porque el karma se supone está para esto: para hacernos trascender, refinar, y entender que hemos de superar actitudes que en otras vidas ya nos crearon infelicidad, o tal vez nosotros se la creamos a otras personas. Ahora todo esto debe ser cancelado.

Karma siempre es una devolución o una retribución. Y las lecciones de nuestro karma, ya sea en una historia de amor u odio, se acabaran cuando definitivamente hayamos entendido la enseñanza, aceptado lo que sucedió y perdonado a quien nos dio la lección.

Acción y Reacción de Nuestros Actos