Lazos Psíquicos

Frases que casi todos dijimos alguna vez: “me ha encantado esta persona” o “es encantador” son tan dichas, tan repetidas que hemos llegado a olvidar que significaba originalmente esa palabra. Puesto que es curioso saber que estamos hablando del verbo “encantar” que es sinónimo de: hechizar, embrujar, magnetizar o inmovilizar.

El impulso mental del pensamiento desborda nuestro universo y habitualmente no sabemos, cuándo estamos muy fascinados por una persona, hasta qué punto eso es interés genuino nuestro, o nos está llegando desde fuera y puede ser algo psíquico implantado desde nuestra primera visión de esa persona. Podría ser natural o haber sido cuidadosamente manipulado. Ya sabéis cuanta habilidad para fascinar tienen algunas personas.

Lo achacamos a su atractivo físico o a una personalidad cautivadora. Y normalmente eso está ahí bien a la vista e innegablemente atrayente; pero a veces hay algo más. Muchas veces detectamos algo raro y una parte de nosotros mismos rechaza esa atracción.

Ahí nos ponemos a hablar de una relación de Karma, cuando no se trata de eso. No deberíamos dudar de que la acción, voluntaria o inconsciente, de otra mente sobre nuestro pensamiento, efectivamente puede llegar a variar nuestras ideas e inquietar a nuestros estados emocionales.

Esa primera emoción de simpatía o lo contrario, cuando nos repele una persona porque la sentimos fría o demasiado cálida, están muy vinculadas al encantamiento. Y es algo que está ocurriendo alrededor nuestro y toma formas renovadas, ya que mediante la acción del pensamiento se puede poner a una persona en un estado mental determinado y hacerla actuar en consecuencia.

Lazos Psíquicos: El encantamiento que nos ata