Mujeres Sabias y Brujas

Desde los inicios del mundo, la humanidad sintió la seducción de la magia. Los pueblos primitivos no tuvieron dificultades en descubrir una visión mágica que rodeaba su existencia. La naturaleza se comunicaba con el inconsciente de los primeros humanos, o estos, sin las distracciones de la civilización, descubrieron como sentir a la naturaleza y, del mismo modo que los pueblos naturales que aun sobreviven a duras penas, conectaron con ella conociendo una relación con las fuerzas que tenían próximas. Aprendieron a reconocer esas sutiles emanaciones de energía y a utilizarlas.

mujer sabiaLa primera de las figuras religiosas: el Chaman, o el brujo de la tribu, era respetado y tenía una posición de poder. El hombre verdaderamente tenía unas necesidades simples pero exigentes: conseguir alimento en la caza mientras solo cazó. Hijos robustos para perpetuar la tribu. Y buenas cosechas cuando milenios más tarde aprendió a cultivar. La principal función del chaman o brujo consistía en la ejecución de ceremonias que favorecieran conseguir los dones necesarios para la vida.

Como en la mayoría de pueblos, por lo que se sabe, eran las mujeres las que se quedaban al cuidado de los hijos al amparo del refugio mientras los hombres salían en partidas de caza, fueron principalmente ellas las que aprendieron a reconocer y usar las plantas. A lo largo de un periodo muy largo de tiempo, la mujer aprendió a reconocer las hierbas buenas y malas, las que curaban y las que mataban. Aprendió a cultivar las comestibles y las recolectó.

Así surgió la agricultura. Y así tuvo que aprender a preparar las pociones mágicas la mujer. Y así nació la figura de la “Mujer sabia”, la Mujer Medicina, la Curandera, la Bruja.

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