Nuestros Pensamientos

Decir “yo quiero y puedo” es ubicarse en el camino continuo de una gran corriente invisible de pensamientos universales que fluye y que, si no bloqueamos nosotros mismos dando vueltas siempre a los pensamientos pesimistas, inarmónicos o morbosos, puede traernos el bienestar que necesitamos. Prosperidad que llegará en mayor o menor grado dependiendo de donde estamos, que hacemos, como es nuestro entorno y las facilidades con que contamos.

Respecto a las ayudas que nos puede dar la vida para conseguir lo que deseamos, entramos en otro capítulo más profundo que se llama “karma” y que no discutiremos ahora aquí. Ciertamente por mucho espíritu positivo que proyectemos, no es lo mismo haber nacido en el grupo humano de una sociedad desarrollada que en el grupo humano de otra que subsiste a duras penas. Eso es una realidad. Pero siempre asumiendo el entorno, sea favorecedor o no, habrá una diferencia entre la persona que cree que puede hacer algo y se pone manos a la labor y actúa; y el que se anticipa a esperar lo peor y puesto que piensa no vale la pena luchar no se dispone siquiera ni a intentarlo.

Quien intenta tomar compromisos y mantenerlos es el que llega a la meta. Sea a donde sea, en un entorno rico o pobre, quien mantenga siempre una imagen mental clara de lo que quiere, tarde o temprano lo conseguirá, puede que no lo alcance rápidamente, pero llegará. Cuando alguien se dice interiormente “yo no puedo”, o lo que es peor, lo verbaliza ante otros, no sabe la fenomenal barrera que está poniendo entre su propio poder y la acción que le llevaría a conseguir lo que desea.

La acción de los Propios Pensamientos