Riqueza y Abundancia

Si hay un Karma de Pobreza, sería otro factor a sumar como un extra añadido a la herencia familiar, junto con el grupo humano en el que se vive. Y no podemos dejar de lado la importancia del entorno cultural, especialmente las actitudes religiosas en la visión del mundo, que son las predominantes de la época en que se nace; porque el individuo siempre se ciñe, en mayor o menor medida, al colectivo y al pueblo al que pertenece.

Pero el Karma de la Abundancia no se limita a lo material. Los pensamientos, intenciones y deseos, tanto buenos como malos, tienen movimiento de ida y vuelta. Los pensamientos viajan, se depositan sobre alguien y luego vuelven rebotados hacia quien los emitió.
Dicho de otro modo: si te regodeas con lo bien que vives y prescindes de enterarte de cómo vive el de al lado, porque consideras que no es asunto tuyo, piensa que, tarde o temprano, alguien será indiferente respecto a tu suerte. Que quizá estás, en el presente, muy bien instalado, pero a lo mejor en otra vida, o quién sabe si en la próxima, fuiste o serás esclavo. Si le tienes fobia a alguna raza particular, no te preocupes que el Karma se ocupara de corregir eso. Y como sucede que algunas razas y naciones son más privilegiadas que otras en su riqueza, tu mayor o menor abundancia irá en consonancia con eso.

La principal Ley Kármica de la Generosidad: Hay que dar siempre. Y con la intención de regalar, sin esperar vuelta ni discutir a donde va a parar lo dado. Damos simplemente y abrimos una puerta en nuestro campo energético para que por allí se renueve y entre lo que ha salido. No hay que dudar sobre eso porque, de algún modo, siempre es retornado lo bueno. Y lo malo también, aunque suele tardar más.

LEYES DEL KARMA SOBRE LA RIQUEZA Y LA ABUNDANCIA