Vampiros Sexuales

Los practicantes del más feo sendero de la magia, han dominado desde muy antiguo una serie de secretos rituales con intervención del sexo. Este uso se fundamenta en llevar la energía de una persona a otra, porque la energía liberada sexualmente es muy poderosa. En la mayoría de los casos esa energía se roba; por algo se mantiene en secreto y es que no todas las partes están felices, ya que el conductor cómplice usado para el robo energético, suele ser un no humano.

Hay atributos de la magia y peligrosos seres, a los cuales no se debe tentar ni mucho menos invitar. Lo que algunos empezaron como un juego, acabó siendo una pesadilla. Son prácticas además adictivas; raras veces lo son para el humano que las practica, quien suele quedar asustado, pero si para las entidades que se infiltran.

Los más conocidos personajes involucrados con la absorción de la energía sexual de un humano vivo, son el íncubo masculino y su contraparte femenina, súcubo. Con diferentes nombres estas dos entidades aparecen en múltiples leyendas en diferentes culturas y naciones a lo largo de la historia.

Hay una diferencia entre la sexualidad astral y el vampirismo sexual: El primero puede ser desagradable o placentero, pero se trata de otro ser humano y la cosa queda ahí, sin daños para nadie. En cambio el vampirismo se nutre de energías absorbidas en el momento del orgasmo y por tanto acaba enfermando al más débil, que siempre es el humano invadido. No siempre el asalto es definido, es el caso peor cuando es lento e insidioso, llegándose a que la persona, sumisa ya, se adapta a unos hábitos sexuales crecientemente alterados. Hay diferentes modalidades y el tema es muy extenso, en el futuro seguiremos explicando.

El Vampirismo Energético